Mientras en la Capital Federal el reparto de partidos entre canales privados era claro y estaba bien organizado, al cruzar la Avenida General Paz el panorama se volvía difuso. En las regiones con canales afiliados a América, Telefe o Canal 13 —o en los cuales habían negociado la retransmisión con estos—, el acceso estaba garantizado. Pero en gran parte de la vasta geografía nacional, ver el Mundial se convirtió en un desafío logístico y, sobre todo, económico.
El conflicto central radicó en las exigencias de la OTI para las zonas no cubiertas por señales de aire privadas, especialmente en la Patagonia y el Litoral. La organización ofreció los derechos a los cableoperadores del interior a un valor de 22 dólares por abonado: un incremento del 266% respecto a lo que había costado cuatro años antes, en Estados Unidos 1994. Las condiciones eran draconianas: pago en efectivo, libre de impuestos y por adelantado. Muchos cableoperadores cobraron un "plus" anticipado a sus clientes para afrontar esta erogación. Otros, directamente, quedaron fuera.
DirecTV: El primer día de una nueva era
Pocas marcas pueden jactarse de un debut tan simbólico: DirecTV emitió su primera señal en la Argentina el 9 de junio de 1998, un día antes del partido inaugural entre Brasil y Escocia. El timing no era casual. El fútbol mundial era la vidriera perfecta para presentar una tecnología nueva, y el operador la aprovechó al máximo.
En su canal 200 y bajo el nombre de "Mundial, Mundial 98", la cadena ofreció los 64 partidos del torneo con la óptima calidad de la transmisión satelital. Pero el verdadero diferencial fue el multi-audio: la posibilidad de elegir entre los relatos de diferentes países en tiempo real. Para los primeros abonados del servicio, aquella herramienta fue una revelación. Era el germen de la interactividad que hoy damos por sentada.
Podríamos decir, entonces, que
DirecTV nació para transmitir mundiales. Y es que desde Francia 1998, ha tenido asistencia perfecta a cada cita mundialista, y su presencia ya está garantizada -incluso- hasta la Edición 2030, siendo actualmente el
right holder regional de la competencia.
LAS RADIOS: EL SOUNDTRACK DE UNA NACIÓN EN HORARIO DE OFICINA
La diferencia horaria con Europa convirtió a la radio en el medio fundamental de aquel Mundial. La mayoría de los partidos se disputaron entre las 11:00 y las 16:00 hora argentina: plena jornada laboral, plena jornada escolar. Millones de personas que no podían estar frente a un televisor encontraron en las emisoras el único hilo conductor con lo que ocurría en las canchas francesas.
La disputa por los derechos fue tan intensa como en la televisión. Radio Mitre en sociedad con LV3 de Córdoba, La Red Deportiva y Continental obtuvieron las licencias oficiales. La Oral Deportiva de Radio Rivadavia, en cambio, quedó fuera y debió buscar una solución alternativa que se convirtió en una de las historias más curiosas del periodismo argentino de aquella época.
Radio Mitre y LV3
Víctor Brizuela, al frente de su Organización Sucesos, articuló una alianza estratégica junto a Radio Mitre y LV3 Radio Córdoba, que le permitió adquirir los derechos que tenían un valor de 225.000 dólares. El acuerdo permitió la transmisión de cuarenta partidos a través de ambas emisoras.
Las emisiones desde Francia las encabezaron Alejandro Fantino (Mitre) y el propio Brizuela (LV3), junto a reconocidas voces tales como: Roberto Leto, Daniel Mollo, Jorge Bullrich, José María "Pepe" Mansilla, el "Ruso" Verea, Lito Pintos, Osvaldo Wehbe y el "Bocha" Houriet. La incorporación de Jorge Valdano como invitado especial para los partidos de la Selección era la ''frutilla del postre'' de aquel plantel de primer nivel.
Pero si hay una historia que define el espíritu de aquella cobertura, es la que arranca en la puerta del Velódrome de Marsella, el 4 de julio de 1998. Argentina acaba de caer ante Holanda. En el pupitre de Mitre y LV3, Fantino se queda sólo al frente de la transmisión. Afuera, Víctor Brizuela ya tiene un taxi esperándolo. No porque huya de la derrota, sino porque al día siguiente Talleres y Belgrano juegan el ascenso a 1° División en el Chateau Carreras, y eso no puede quedarse sin su voz, ni mucho menos ser contado desde un monitor del IBC a miles de kilómetros del estadio.
Lo que viene después es pura épica financiada de su propio bolsillo: de Marsella a París en Air France, París a San Pablo en Varig, de allí a Buenos Aires y destino final Córdoba, en Aerolíneas Argentinas. En el aeropuerto cordobés lo esperan un productor y una escolta policial. Minutos después de las 14:00 de aquel 5 de julio, el "Turco" Wehbe (que se había vuelto tras relatar Francia - Italia) anuncia incrédulo al aire de LV3: "No puedo creer lo que estoy viendo, Víctor Brizuela está en la cancha". Con la adrenalina encima, Brizuela se acomoda en la cabina y desanda su editorial: "¡Pero cómo no la vamos a decir por la radio!".
Consumado el ascenso de Talleres, la travesía no terminó ahí. Al día siguiente, Brizuela deshizo el mismo camino de forma inversa: Córdoba - Buenos Aires - San Pablo - París - Marsella, justo a tiempo para transmitir junto a Fantino la semifinal entre Holanda y Brasil el martes 7 de julio. Una proeza que hasta hoy es recordada en el periodismo deportivo cordobés.
Radio Continental
Radio Continental construyó su cobertura alrededor de Víctor Hugo Morales, quizás la voz más personal y literaria del periodismo deportivo argentino. La emisora transmitió cuarenta y cinco partidos, con el programa Competencia como eje central: dos horas diarias, de 19:00 a 21:00, emitidas directamente desde territorio francés.
Junto al relator uruguayo, Continental envió alrededor de veinte profesionales que formaron un equipo de análisis de primer nivel: Alejandro Apo, Diego "Chavo" Fucks, Walter Vargas, Reinaldo Martínez, Antonio Pintos y Gustavo Cima, entre otros. Era una cobertura que privilegiaba la profundidad y el cuidado del lenguaje por sobre el espectáculo, fiel al sello de su figura central.
La Red
La AM 910, en su etapa con programación 100% deportiva, fue la emisora que más partidos transmitió: cuarenta y seis en total, todos desde el IBC de París. Héctor "Pancho" Caldiero, Enrique ''Quique'' Wolff, y el "Tano" Juan Fazzini eran las principales voces de las transmisiones de la radio que, por entonces, era de propiedad de Torneos y Competencias.
La programación de la emisora era enteramente emitida desde suelo francés, con las principales figuras de la radio, tales como: Enrique Macaya Márquez, Fernando Niembro, Mariano Closs, Gonzalo Bonadeo, Marcelo Araujo, y Carlos Salvador Bilardo, entre otros. Sin dudas, un muestrario de la élite del periodismo deportivo argentino de aquella época.
En julio de aquel año, la emisora deportiva lideraba la audiencia entre los hombres de 18 a 60 años entre las 9 y las 19hs con 23,01% de share, seguida por Rivadavia con 14,83% y Continental con 14,73%.
La Oral Deportiva, Radio Colonia y el Mundial desde el exilio
La historia de Radio Rivadavia en Francia 98 es, a su manera, la más singular de todas. Ernesto Cherquis Bialo, al frente de La Oral Deportiva —el ciclo más longevo y emblemático del periodismo deportivo radial argentino—, intentó sin éxito obtener los derechos oficiales de transmisión. Cherquis lo vivió como una injusticia y no dudó en denunciarlo públicamente ante la prensa de la época: "Esto es el resultado de la presión que realizan los multimedios ante la OTI. Es un claro caso de discriminación contra una radio independiente".
La solución que encontró fue tan audaz como efectiva: comprarle los derechos a AM 550 Radio Colonia, en Uruguay. De ese modo, el equipo de Rivadavia pudo transmitir el Mundial para el territorio argentino "colándose" por la potente señal de la emisora de Colonia del Sacramento, que cruzaba el Río de la Plata con comodidad.
Una delegación de diez personas, liderada por Walter Saavedra y Julio Ricardo, viajó a Francia para cubrir el partido inaugural, todos los encuentros de la Selección, las semifinales, el tercer puesto y la final. Mientras la acción se escuchaba en la 550 AM de Uruguay, el análisis profundo llegaba cada tarde por Radio Rivadavia AM 630, con Cherquis Bialo conectando desde Buenos Aires con sus enviados en Francia. En palabras del propio conductor, era ''el Mundial desde el exilio''.